…Es la eterna repuesta a cualquier situación femenina, pongan la circunstancia y la respuesta mental siempre será la misma: Necesito zapatos

Nuevo trabajo: necesito zapatos; estas embarazada: necesito zapatos;  vamos a una boda: necesito zapatos; quieres ir a cenar?: necesito zapatos. Estoy triste: necesito zapatos; Estoy feliiiiiz!: necesito zapatos!

La única vez que  la respuesta cambia es cuando se cuestiona a si misma, es decir, si alguien (llámese novio, amiga, madre, esposo) se atreve a cambiar el tono de respuesta por pegunta sumándole un insolente “mas” <Necesitas [mas] zapatos?>  Responderemos sin pensar: nunca son suficientes..

El caso es por qué? …qué tienen los zapatos, siendo solo un par e objetos nos hacen sonreír  sin importar siquiera que no nos pertenezcan (aun)?

Conozco mujeres que prefieren un closet lleno de zapatos que la compañía de un hombre, en serio!

Pensando en esto y mirando a varias mujeres a mi alrededor, caminando orgullosas del tac tac tac de sus tacones contra el piso, otras presumiéndolos  a sus amigas, otras mirándolos con ojos enamorados en vitrinas de tiendas. No es mentira, las mujeres siempre queremos zapatos.

No se si tendrá que ver con sensación de superioridad que ofrece la altura, sentir que, aunque sea por 10cm somos más altas y con eso poder mirar hacia abajo todo lo demás. La forma que adoptamos al ponernos un par de zapatos altos no tiene que ver con anatomía, es un efecto instantáneo (observen mujeres probándose zapatos en una tienda) y de una vez somos otras. Derechitas sacamos el pecho y sin explicación somos más sexis. Está en la mente, pero el interruptor parece estar en los talones.

Otra razón parece ser la competencia, y las mujeres somos especialistas en competir! Nos hace sentir bien tener más zapatos que otra (o al menos creerlo), provocar envidia,  queremos llegar a un lugar y que todas miren y admiren nuestros zapatos ya que, a diferencia de la ropa, los zapatos  son bellos por sí mismos, no hay que tener una figura de pasarela para usar bonitos zapatos, no hay que tener 550cc de silicona en los pies, no es necesario ser una fitness model para mostrarlos con orgullo. Los zapatos distraen la vista de otras mujeres de los demás “defectos” que creemos tener. Mientras más zapatos tenemos, mejor nos sentimos con nosotras mismas, nos dan la dosis de seguridad necesaria para (nada mas) conquistar el mundo!

Hombres. Pareciera que no les importa, parecen exasperados cuando nuestra “necesidad” de zapatos es satisfecha pero como les gusta mirarnos entaconadas y fantasear con nosotras en esos súper altísimos zapatos. Si fueron las prostitutas quienes popularizaron el uso de zapatos altos para sus prácticas los hombres recibieron esa tendencia con mucho entusiasmo. Mujeres, no engañan a nadie: a todas nos gusta ser admiradas por los hombres.

Los zapatos, mas que objetos materiales son nuestros amigos, cada mujer le da la vida que necesitan para ser detonantes del protagonismo que todas amamos. No importa si son extravagantes y atrevidos, si son sencillos, como sea los zapatos consiguen atraer la atención de otros hacia nosotras y eso nos gusta. Amigos así nunca son suficientes.

Queridos hombres, la respuesta a esa irritante pregunta que siempre hacen es Si, los usamos todos.

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