“En adelanto van estos lugares: ya tienen a su diosa coronada”

Con este verso de Leandro  Díaz comienza García Márquez mi historia de amor favorita en todo el mundo, Amor en tiempos del Cólera. Una novela que se desarrolla en Cartagena de Indias donde Florentino Ariza espero 51 años, nueve meses y cuatro días por el amor de su vida, su diosa coronada Fermina Daza, en medio de cartas, suspiros, planes clandestinos,  desilusiones, serenatas y hasta un mal de amor confundido con cólera. Amo esa historia!

Cuando supe que iba a ir a Cartagena casi muero de la emoción, cada vez que preguntaba a alguien como era Cartagena solo me decían “no compréis esmeraldas en la calle porque son vidrio de botellas!”. Esa no era la respuesta que yo quería; no podía esperar a ver las calles y plazas donde García Márquez decía que Fermina esperaba las cartas de Florentino, o los puertos donde llegaban los barcos a vapor de la Compañía Fluvial del Caribe.

Cartagena por ser puerto más que calurosa es húmeda, al compararla con Maracaibo digamos que es igual de caliente pero en Cartagena sudas no más de estar sentado, sin embargo las playas hermosas parece que te llamaran por tu nombre. Aunque fui por asuntos de trabajo no podía evitar mirar cada 5 minutos por las ventanas y captar cada detalle.

Nos quedamos en el Hotel las Américas, con playa propia, complejo de piscinas y una terraza preciosa que sirve como restaurante, lo mejor: el balcón de mi habitación con una hamaca. Perfecto! www.hotellasamericas.com.co/

Cartagena prácticamente se divide en dos, la Ciudad Amurallada o la ciudad vieja, llena de cultura, leyenda y tradiciones  y la ciudad nueva llena de rascacielos y modernidad.

La ciudad amurallada es impresionante, te cuentan en el lugar que las murallas tenían la función de proteger a la ciudad de los constantes ataques de piratas..si! Piratas! La ciudad vieja está llena de fuertes y castillos, pero el mas icónico es el castillo de San Felipe de Barajas, construido sobre una colina lo que le da(ba) una vista de toda la ciudad para prever cualquier ataque por tierra o por mar. En mi opinión es mejor conocer los fuertes y castillos de día, pero hay que hacer un paseo por la ciudad de noche. La brisa es divina y no se si estoy sugestionada por la novela pero esas calles tienen un ambiente mágico y festivo. Balcones, flores, gente fuera de sus casas, restaurantes, paseos en carruaje o a pie,  música… NO podía evitar imaginarme la historia

No hubo comida en Cartagena que no me gustara, arroz con almendras, yuca frita, cordero, todo era divino. El restaurante que mas m gusto se llama Club de Pesca, cenas en un muelle mirando al mar y al otro lado los rascacielos de la ciudad nueva. Muy romántico. Igual hay muchos lugares donde se puede disfrutar de muy buena carne asada, entre esos Dany Parrillada Argentina o Quebrancho.

El paseo es chiva es obligatorio, un busecito donde cada puesto esta abastecido con vasos, hielo, refresco y ron es ideal para animar a cualquiera al ritmo de buen vallenato, de los viejos. Lo mejor es cuando te llevan a comer arepas con huevo, y muy curioso ver como las preparan pues el huevo se cocina dentro de la arepa y son deliciosas!

No tuve tiempo ni fuerzas para conocer la vida nocturna de Cartagena, pero una noche pudimos ir a Mister Babilla, un restaurante que de noche es discoteca, decorado con muebles rústicos y cualquier cachivache, bastante divertida pero no quise inventar así que cerveza Águila para mi, Gracias!

Otra visita obligada en Cartagena son Las Islas del Rosario, hay lanchas que salen desde el muelle de Los Pegasos y luego de una hora aproximadamente llegan a un archipiélago de 27 islas que según entendí eran privadas, pero luego nos dijeron que son parque nacional, no me quedo muy claro eso. De igual forma el paseo comprende una visita al Oceanario cuyo show de defines y contacto con tiburones es muy interesante, de ahí a la playa que definitivamente es un paraíso en la tierra

La ciudad nueva por su parte está llena de edificios y rascacielos, uno más impresionante que el anterior, no se puede evitar fantasear en cual viviría cuando sea millonaria. Centros comerciales, tiendas. Cafés de la marca Juan Valdez con mesitas y paraguas. Me recordó mucho a como seria nuestra plaza Baralt y paseo Ciencias llena de restaurantes y cafeterías.

Cartagena definitivamente es un lugar al que me encantaría volver, una ciudad que combina la modernidad con el romanticismo, magia y leyendas con desarrollo urbano, un lugar donde el amor se respira. Ojala pronto pueda regresar..

Abajo les dejo un video “La Despedida” la única canción que me gusta de Shakira y que compuso para la película Amor en tiempos del Cólera

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