Jamás pensé  que iría algún día a China,  el sólo nombre evoca al lugar más lejano que nos podemos imaginar, claro…vivimos exactamente del otro lado del mundo. Pues imaginé muy mal, éste año fue mi segunda visita a China y regresé aún más enamorada que la primera vez.

China tiene una historia que se remonta a miles de años atrás y eso es, precisamente, lo que captó mi entera atención. Palacios, leyendas, templos, creencias, historias de emperadores y guerreros, cultura de sumisión, dragones, espíritus guardianes, plegarias elevadas por el humo del incienso. Es un lugar mágico.

Ir a China comienza por vuelos de hasta 12 horas, para un aproximado de 24 a 26 horas de viaje si estás en américa. Afortunadamente yo me encontraba de visita en Kuala Lumpur, Malasia y luego de un vuelo de 6 horas ya estaba en Beijing.

Lo más lógico y recomendable: contratar un guía. En China se habla mandarín por lo que ni las letras se parecen a las de nuestro alfabeto, un guía te espera en el  aeropuerto, hablará tu idioma y te dirá cada dato interesante sobre Beijing porque les enorgullece hablar sobre su ciudad (a quién no?)

“Bienvenidos a Beijing” dice Sofia, en un español con un acento inconfundible para quienes hemos comprado en algún almacén chino. De inmediato la ciudad te enamora, noches de luces por todos lados, unos divinos 20grados como clima y un olor a especias que en ningún otro lado he podido captar.

Nos quedamos en Jianguo Garden Hotel,  excelente ubicación, se puede llegar en metro Dang-Dong, salida B, muy cerca de todo lo interesante que hay por hacer en Beijing: Tianmen, el mercado de la seda etc. Habitaciones muy cómodas y con todas las facilidades, wi-fi en la recepción del hotel (en las habitaciones no porque en China hay restricciones con el uso de internet). El desayuno incluido ofrece un buffet muy variado y sustancioso, con comida típica china y “occidental” por llamar así a lo que estamos más acostumbrados los visitantes. http://www.jianguogardenhotel.com

Nuestra guía nos citó a las 8am, el tour tenía un itinerario apretado así que listos, desayunados y abrigados salimos con la pregunta en la cabeza, a dónde iren Beijing?

Tian’anmen es la plaza más grande del mundo (unas 40 hectáreas), se construyó en el 49 junto a la recién nacida República Popular China y está ubicada frente a la Ciudad Prohibida. Al llegar la guía nos cuenta que siempre está llena de gente, a diario recibe miles y miles de turistas. Alrededor también tiene otros edificios importantes, el mausoleo de Mao, por ejemplo, o  el Museo Nacional de Historia y el Gran Palacio del Pueblo, etc. y está dotada de pantallas gigantes que se le adicionaron para los juegos olímpicos de Beijing. Triste que Tian´anmen sea famosa por los disturbios de 1989.

Lo primero que se ve desde Tian´anmen es un gran cuadro con la imagen de Mao Tse-Tung, presidente del Partido Comunista de China y líder del país hasta su muerte en el 76.

     Desde Tian´anmen hasta la entrada de la Ciudad Prohibida hay que atravesar una calle, pero de forma subterránea, bajar unas escaleras, caminar unos metros y volver a subir y listo. Frente a frente a la entrada. El ticket cuesta unos 40 Yuanes (poco más de 6 dólares).

     La Ciudad Prohibida tiene en total unas 72 hectáreas, Sofía, nuestra guía tuvo mucha paciencia en responder todas mis preguntas. Funcionaba como el palacio imperial de las dinastías Ming y Qing y sus edificaciones están construidas en madera (cero concreto).

La rodea una muralla de casi 8 mts de alto por otros 8 mts de ancho y aparte la rodea un foso de agua de 6 mts de profundidad. Se llama la Ciudad Prohibida ya que no estaba permitido al pueblo o a cualquier persona entrar, sólo sus habitantes (emperadores, concubinas y familia imperial) y su personal (consejeros, servidumbre) así como otros gobernantes y diplomáticos. El Emperador no podía salir de la Ciudad Prohibida, esa era, valga la redundancia, su ciudad.

No se si soy la única pero me impresionaba mucho ir conociendo cada uno de los tres edificios principales, ver cada cosa y pensar que  justo ahí estuvo un Emperador, la persona más importante para el país en su momento. Pensar que en cada palacete hubo concubinas, eunucos o que el mismo Emperador se paseaba por los jardines es mágico.

Sofía nos recomienda ver  “El Ultimo Emperador” (Dir.  Bernardo Bertolucci) dónde se cuenta la historia de PuYi, quien fue Emperador a los tres años de edad que fue encarcelado por las fuerzas comunistas (condenado como traidor a la patria) y murió como archivista de la Biblioteca Nacional, no sin antes escribir su autobiografía “Yo fui Emperador de China” (que me muero por leer) que inspiró la película.

Patios, pisos y escaleras de mármol blanco, la opulencia imperial no conocía límites, Listones de madera talladas y bañadas en oro, animales de bronce para representar longevidad y sabiduría, dones deseados al Emperador. Seguimos subiendo escaleras y llegamos al Salón de la Armonía Suprema (o la oficina del Emperador) donde se reunía con dignatarios y asesores, luego el salón de la Armonía Central, para luego llegar al Palacio de la Pureza Celestial.

   

(vista panorámica desde el monte Jingshan)

El Templo del Cielo Es un hermoso palacio que utilizaban los emperadores para dar gracias y pedir por buenas cosechas futuras. Se divide entre jardines y escalinatas pero su edificación principal es el templo Qi nian dian o El Pabellón de la Oración por la Buena Cosecha, un edificio circular rodeado por escaleras de 9 escalones (numero de buena suerte según los chinos) y pintado de azul . Lo impresionante de este edificio es su acústica, cuando el Emperador se encontraba en el altar central podía ser escuchado desde cualquier ángulo.

     El Silk Market o Mercado Xiushui es de visita obligada. Es el templo de las réplicas e imitaciones. Un centro comercial de 5 pisos clasificados por tipo de mercancía (piso 1 ropa, piso 2 carteras, piso 3 zapatos, etc.) donde se consigue desde una Birkin Bag de Hermès por 20$ hasta un Rolex por 50$. Dato: si no vas a comprar no preguntes el precio, una vez que haces contacto visual con un vendedor y preguntas es IMPOSIBLE librarse de ellos y no enfrascarse en una batalla por el regateo.

Camino Sagrado y Muralla China: El Camino sagrado es la antesala a las 13 tumbas de los emperadores que tuvo China. Es un camino curvo de 1km con árboles y figuras de animales a los lados donde se respira una paz increíble.  Fue construido con esa forma  curva porque se piensa que los malos espíritus y fantasmas sólo saben caminar en línea recta. El recorrido de ese km se hace a pie y al final hay una figura en piedra de una tortuga gigante la cual hay que tocar para tener larga vida. A partir de ahí comienza el recorrido en carro hacia la Gran Muralla China, pero en el camino se pueden ver las “casitas” de tejado amarillo, tumbas de los emperadores. Una hora después se llega a la Muralla China. Se sube en una especie de teleférico (bastante antiguo y desvencijado) y se entra por una escalera al largo de la Muralla. The Great Wall también es una estructura impresionante. Miras a la derecha y no tiene final, miras hacia la izquierda y tampoco! Me pasó igual que en la Ciudad Prohibida no podía dejar de pensar en la vida que tuvo en el momento de su uso oficial, guardianes y soldados vigilando para repeler cualquier ataque de mongoles. Según Sofía la Muralla rodea TODA China, la parte mejor preservada es la que bordea Beijing. Hay zonas donde es imposible llegar por la vegetación y ya no queda muralla. Cada ciertos metros se ve una torre centinela entera y la próxima derrumbada. Una lástima.

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Lo divertido de la Muralla China es bajar, puedes bajar de nuevo por el mismo método por el que subimos o por un tobogán! Si! Un tobogán! Subimos a un carrito por persona, que se controla con una palanca y zas! A bajar!

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Hutong Tour: Una de las sorpresas del tour (para mi, porque no sabia que estaba incluido) fue el hutong tour. Resulta que nos esperaba una carrocita halada por una bicicleta que nos pasearía por los hutongs, los barrios y las callejuelas construidas durante las ultimas dinastías imperiales, y la mejor parte: comeríamos en casa de una familia china!

La guía nos explicaba que en China los tejados definen el estatus de las familias, los amarillos estaban reservados para la familia imperial, los verdes para las familias acaudaladas así que a la plebe le toca el gris. Las casas en estos hutongs tienen en el portal listones de madera para dar a conocer el nivel social de la familia. Mientras más listones tiene mejor es la posición social de esa casa.

Llegamos a nuestro destino, una casa con siete habitaciones que dan a un mini patio. En cada habitación vive una familia. Nuestro almuerzo? Exquisito! Resulta que nuestro chef es nieto de quien fue uno de los cocinero del emperador.

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     El Palacio de Verano es un lugar donde la paz no solo se respira, se siente en la cara. El palacio de verano fue construido para que la familia imperial pasara sus días de vacaciones. Los jardines son bellísimos y el lago artificial Kunming fue diseñado con forma de melocotón, que es la fruta de la longevidad. Del otro lado se aprecia la pagoda del Buda Fragante

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 El Parque Olímpico de  Beijing que fue construido para los juegos olímpicos de 2008 comprende el Estadio nacional o Nido de pájaro y el Centro acuático nacional o Cubo de agua. Es una visita corta ya que no hay acceso a los estadios vacíos, pero para fotos con tan emblemáticas estructuras está bien.

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Qué no incluiría en un tour a Beijing? En (casi) todas las ciudades de China existen “fabricas” a las que te llevan para que veas cómo es el proceso de fabricación de, por ejemplo, la seda, la cerámica china, joyería, etc. Digo “fabricas” porque me pareció ver que las empleadas sólo trabajan cuando llegan turistas, la visita  concluye en un salón donde te venden la mercancía a un precio más elevado que en los mercados de calle. Es bueno experimentar pero personalmente no lo incluiría en un nuevo tour. Es decisión personal.

Beijing es una ciudad majestuosa, pese a vivir cerrada por el comunismo a la influencia del resto del mundo y sin acceso a las redes sociales más famosas lo moderno se confunde entre las edificaciones tradicionales y las costumbres ancestrales. No puedo esperar a volver y conocer lo que faltó: las ruinas del antiguo Palacio de Verano, la Opera de Pekín, el Museo del Hombre, etc.


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